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viernes, 22 de febrero de 2008

Los Tudor, temporada 1

Los integrantes de cúpula política, militar y eclesiástica de la sociedad se aman y se odian, se cuidan y se envenenan, se alían y se traicionan, conspirando para conseguir sus fines sin preocuparse demasiado de las consecuencias de sus actos. Actos que, de una forma u otra, acaban determinando el futuro de Occidente.

Parece Roma, ¿verdad? Pues, como sabréis por el título de esta entrada, se trata de la coproducción irlandesa-canadiense Los Tudor. Y al igual que Roma, la serie coloca al espectador en los palacios y salones de los poderosos de la época (en este caso, la Inglaterra preimperial de Enrique VIII), ayudando a entender las decisiones tomadas por éstos y los motivos que las originaban: el poder absoluto y la fascinación de los hombres por el mismo --no es difícil aquí hacer la analogía entre Julio César y Enrique VIII-- y el amor y la lujuria --cambiando la enigmática figura de Cleopatra por la sugerente y maliciosa mirada de Ana Bolena.

Pero no todo son parecidos. El peso de la religión --como corresponde a la época-- es mucho mayor en los Tudor, con una Europa dividida entre católicos y protestantes, e Inglaterra a punto de seguir su propio camino alejada de la inferencia terrenal del Papa. También juega un mayor protagonismo la política internacional, la diplomacia y la lucha de poder entre los diferentes estados europeos.

La serie está muy bien hecha. Mención especial merece el cuidadísimo vestuario y la decoración (no tanto los cantosos planos panorámicos de palacios y castillos generados por ordenador), el realismo y fuerza de los personajes (que grande, Cardenal Wolsey) y la interpretación de los actores (impresionante Maria Doyle Kennedy como Catalina de Aragón, con un más que pasable castellano).

Aunque los guionistas se tomaron algunas licencias históricas --no me imagino a Carlos V viajando a Inglaterra a pactar con Enrique VIII-- la serie es bastante fiel a la realidad. El único pero es el fuerte componente culebronesco: culebrón histórico, trabajado y estéticamente atractivo...pero culebrón. Tampoco hay demasiadas escenas de exteriores, aunque --y volvemos a Roma-- casi que mejor así, a ver si no se dispara el coste de producción y podemos tener varias temporadas de esta magnífica serie.

viernes, 11 de enero de 2008

Heroes temporada 2


Hace unos meses hablé de forma muy favorable de la primera temporada de Heroes. Ya he terminado de ver la segunda temporada (o lo que ha quedado de ella, por la huelga de guionistas de Hollywood), y estas son mis impresiones.

Todo empieza unos meses después del final de la primera temporada, con los mismos personajes que aparecían en ésta, pero desperdigados en diferentes lugares (y épocas). También se ven personajes nuevos como la centroamericana Maya, que no puede controlar sus poderes y causa la muerte de todas las personas que la rodean cada vez que se pone nerviosa, o Monica Dawson --la tía de Micah-- que descubre que puede copiar las habilidades de la gente que ve en la televisión (dada la telebasura predominante, no sé si eso se puede considerar un "superpoder"). Como lo de que Nueva York se vea destruida en una explosión nuclear se quedaba pequeño, la amenaza contra la que luchan nuestros amigos esta vez es la de evitar el exterminio de la raza humana por un virus artificial (no se andan con chiquitas, no; y en la tercera temporada qué, ¿a evitar la destrucción del universo por una banda de alienígenas psicópatas?).

Los puntos fuertes de la temporada anterior siguen estando presentes: la tensión continua, la acción (quizá algo menos), y un guión ramificado que converge en un "gran finale". El problema es que se nota que han tenido que hacer ajustes sobre la marcha por aquello de la huelga, y se cortan a varios personajes --aparecen en los primeros capítulos y ya está, sin que volvamos a saber nada de ellos--, se entreven inconsistencias en la historia, se repiten superpoderes (por favor, que lo de volar y regenerarse está muy visto, pensad algo nuevo!) y al terminar de ver la temporada uno se queda con la impresión de no haber visto más que un primer borrador de la misma.

Otro problema es lo poco que se valora la mortalidad en esta serie. Con tantas regeneraciones y resurrecciones sabes que cualquier personaje importante --y no doy nombres-- se mantendrá en la escena, sin importar por lo que haya tenido que pasar. Es por ello que cuando empiece el volumen 3 (y prefiero que pase un año o lo que haga falta hasta que acabe la huelga de guionistas, a ver si conseguimos un poco más de consistencia) no preveo demasiadas sorpresas: quien muere en el último capítulo --y sigo sin dar nombres-- estará vivito y coleando.

viernes, 4 de enero de 2008

Mujeres Desesperadas, temporada 2


Las cuatro vecinas siguen haciendo de las suyas en Wisteria Lane. Pero tristemente, el humor cínico y maléfico que caracterizaba a la primera temporada (y del que siguen apareciendo algunas pinceladas en ésta) se ve superado por un mayor componente dramático y culebronesco.
Y es una pena. Los personajes están muy bien definidos y todos --la robótica Bree, la patosa Susan, la superficial Gabrielle y la estresada Lynette-- encajan bien en la historia; pero con el paso de los capítulos se van volviendo previsibles, y los toques de humor --por anticipados-- menos divertidos.

La pregunta que continuamente nos hacíamos durante la primera temporada --¿por qué se suicido Mary Alice?-- no encuentra una fiel heredera, aunque no le falten candidatas: ¿quienes son los misteriosos vecinos nuevos, y qué son esos extraños sonidos que salen de su sótano? ¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar el farmacéutico George para ganarse a Bree?; ¿Dónde está Paul Young, y qué pasa con su hijo Zach?...La lista es interminable, y todas tienen algo en común: no son especialmente interesantes.

Hay capítulos en que te quedas con la sensación de estar leyendo un dramón de John Steinbeck en lugar de ver una "comedia": ¿cómo es posible que en una misma calle ardan casas, se fuguen hijos, haya asesinatos e incontables infidelidades, en un plazo inferior a una semana?

Creo que la serie es salvable, y confío en que en la tercera temporada, con la renovación de los personajes auxiliares se vuelva al espíritu de la primera temporada: humor inteligente y mordaz, maldad vecinal y misterios inescrutables.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Stargate Atlantis, temporada 1


Después de la comedia suburbana de Mujeres Desesperadas era necesario un toque de ciencia ficción hardcore para aplacar al friki que llevo dentro. Investigando, investigando, decidí que Stargate Atlantis sería la encargada de llevar a cabo tan ambiciosa tarea.

Y tengo que decir que lo ha hecho con habilidad. La serie es un "spin off" (¿cómo se dice eso en castellano?) de Stargate SG-1, serie que a su vez surgió de la película de culto Stargate. El argumento es bastante simple: mediante stargate (portales de tecnología alienígena que permiten viajar entre planetas usando agujeros negros de gusano) una expedición terrícola viaja a la mítica ciudad de Atlantis, en la galaxia de Pegaso y fundada por los Ancianos, raza milenaria de la que descienden los terrestres y que alcanzó picos de desarrollo inimaginables, pero que se vio obligada a abandonar Atlantis por la presión implacable de los Wraith (repelentes humanoides que se alimentan de seres humanos). Allí, los terráqueos descubren a los malvados Wraith, exploran la galaxia y van recuperando poco a poco el conocimiento de los Ancianos.

Lo cierto es que los stargates son un recurso muy socorrido para cualquier guionista: puedes hacer capítulos aislados que se desarrollen en mundos de lo más variopinto posible (eso sí, siempre y cuando tengan una flora y fauna subártica; es lo que tiene rodar en Canadá) sin necesidad de inventar formas de transporte inverosímiles y limitando el presupuesto de efectos especiales. Pese a todo no se abusa de los capítulos independientes (lo que sí pasaba en las últimas temporadas de Stargate SG1), y poco a poco se va esbozando una historia sugerente y que mantiene la tensión capítulo tras capítulo.

Los personajes son equivalentes a los de Stargate SG1, con las figuras del líder comedido, el militar payasete y algo corto, el científico sabelotodo y el alienígena enigmático. Pena que no salga ningún arqueólogo despistado para completar la analogía.

El final de la temporada está a la altura, acercándose el clímax minuto a minuto y manteniéndose en lo alto ininterrumpidamente (habrá que esperar al principio de la segunda temporada para que se calmen las cosas).

Sin duda Stargate SG1 es una buena adición a las series que ver, y sus cuatro temporadas (están emitiendo la quinta) llenarán el vació hasta que se terminen las temporadas en curso de Prison Break y Heroes. Siguiente serie: segunda temporada de Mujeres Desesperadas...volvemos a encerrar al friki (temporalmente)

jueves, 1 de noviembre de 2007

Mujeres desesperadas, temporada 1

"I don´t know, you're a woman...manipulate him"

Cuatro mujeres que habitan en un idílico suburbio americano bajo una apariencia de felicidad se ven sorprendidas por el inesperado suicidio de Mary Alice, su vecina y amiga. El trasfondo de este suicidio es la escusa narrativa de la serie para mostrar los problemas, secretos y maquinaciones de las cuatro amigas en su devenir cotidiano.

Cuando decía a mis colegas que después de Heroes, la siguiente serie que iba a ver sería Mujeres Desesperadas, inevitablemente surgía la siguiente conversación:

- "Pero chaval, si esa es una serie de tías, ¿cómo se te ocurre ver eso?
- "Pues ya ves, a mi me mola. Son tan maaalas y retorcidas que, no sólo te ríes, sino que también aprendes"

Lo cierto es que las dos partes tenemos razón. No os engañéis: Mujeres Desesperadas es una serie de tías, con una fuerte componente de culebrón marujil de amores, desamores, adulterios y similares, así como un intenso ramalazo feminista. Pero también es una serie de misterio con asesinatos, pistas falsas, hospitales psiquiátricos y sospechosos inesperados. Por encima de todo es una comedia irónica con humor inteligente y ácidos diálogos llenos de dobles sentidos.

Y desde luego no hay que olvidarse del aspecto didáctico: Mujeres Desesperadas es una impagable ventana abierta a la tan a menudo retorcida mentalidad femenina...

miércoles, 3 de octubre de 2007

Heroes temporada 1


Esta serie es el sueño de cualquier friki: superpoderes a mansalva, japoneses repartiendo katanazos a diestro y siniestro, comics elevados a la categoría de oráculos y, por si fuera poco, una cheerleader con su faldita corta y todo.

El argumento en sí es bastante simple: personas aparentemente corrientes van descubriendo que tienen superpoderes que no siempre pueden controlar; Heroes va narrando como esas personas aprenden a aceptar y controlar esos poderes, con un trasfondo de conspiración y apocalipsis.

Si buscas acción desde luego no te vas a aburrir; siempre estarás en el borde del sillón con las uñas destrozadas (aquí discrepo de Koji Kabuto). De hecho, y este es para mi uno de los principales problemas de la serie, se abusa del síndrome de "fin del capítulo cuando está más emocionante", hasta el punto de llevarlo al extremo de "fin de escena cuando está más emocionante". Está bien pretender que la gente se pique, pero si no dosificas el suspense, éste puede volverse rutinario.

A una serie la hacen sus personajes; tienes más tiempo de convivencia con ellos que en una peli, y claro, les acabas cogiendo cariño. En Heroes me gustan el entrañable japonés Hiro Nakamura (vale, un poco pánfilo, pero entrañable en cualquier caso), y el mafiosillo volador Natham Pretrelli (pena que al final se tuerza un poco). En cambio el malo es muy previsible y está poco elaborado.

No hay que ser demasiado riguroso con estas series, ni buscarles credibilidad, pero tampoco ellos deberían justificar su argumento con pseudociencia barata que no convencería a un estudiante de primaria. Ejemplo: los superpoderes los causan mutaciones genéticas, y gracias al "Proyecto Genoma" y a un algoritmo inteligente, se puede saber que personas tienen poderes. Divertido ¿verdad?

En lo que sí coincido con Koji es en que el final de la temporada es decepcionante; la palabra es anticlimático. Tantos capítulos anticipando lo que puede pasar, y al final defrauda. De todos modos no os descorazonéis: la serie está muy bien, y yo desde luego veré la segunda temporada que ya han empezado a emitir en Estados Unidos.

martes, 17 de julio de 2007

Prison Break, temporada 2


Cuando terminé de ver la primera temporada de Prison Break, me quedé con un sabor agridulce. Por un lado me resultaba atractiva la trama y los personajes, pero por otro no conseguía evitar que el sabelotodo de Michael Scoffield me cayera mal. Y claro, si no tragas al protagonista principal de una serie de 22 capítulos por temporada, es complicado engancharse. Aún así perseveré y, como no podía ser de otro modo, me quedé con la duda de saber que pasaría a continuación.

[NOTA: sí no has terminado de ver la primera temporada, y tienes intención de hacerlo, mejor deja de leer]

Con la segunda temporada todo cambia. Ahora la acción se divide en cuatro o cinco hilos paralelos, ocasionalmente entrecruzados, con un ritmo si cabe más alto, de forma que siempre hay que hacer un esfuerzo al final de cada capítulo para no ver el siguiente. También se introducen nuevos personajes que le dan más vidilla a la serie, como el del Agente Especial Mahone -Moriarti para el Holmes Scoffield (¿o es al revés?)-con su privilegiado intelecto y su dudosa moralidad.

Es más, no sé si se debe a cambios en la serie, o si los meses que han pasado desde que vi la primera temporada han inducido en mí un síndrome de Estocolmo, pero el caso es que ya tolero al Scoffield. Vale, me sigue pareciendo un niñato listillo, pero da la impresión de que ahora se equivoca más, y episodio tras episodio le vas cogiendo cierto aprecio (que no cariño). Al que no trago ahora es a "maricruuus, maricruuus" Sucre. ¡Qué tío más pasteloso y calzonazos!

No me gusta como los guionistas intentan encontrar una justificación a la perversidad de todos los personajes: drogas, padres que abusan, pesadas conciencias...siempre habrá algo que nos acerque a los personajes de forma que se exculpe su deplorable conducta. Prison Break también padece de un mal común en muchas series americanas (¿recuerdas X-Files?): el recurso a una poderosa conspiración de elementos gubernamentales y grandes corporaciones que hace que la democracia sea una pantomima, y los ciudadanos meros títeres en sus manos, y que es el origen de todos los males del mundo mundial. Por faaavor, un poco más de imaginación.

En definitiva, serie entretenida, perfecta para pasar las largas y calurosas tardes estivales sin necesidad de pensar demasiado.

domingo, 10 de junio de 2007

Roma, temporada 2



Empezé a ver esta segunda temporada de Roma con la certeza de que no me defraudaría. Y no me equivoqué.

Roma narra los tumultuosos años de caída de la República y el nacimiento del Imperio: desde el fin de la guerra de las Galias hasta la muerte de Julio César en la primera temporada, continuando con el segundo triunvirato y la vistoria final de Octavio en la segunda.

Esta visión cercana a los principales acontecimientos históricos de la época se entrelaza con la vidas de dos anómimos veteranos: Lucius Vorenus y Titus Pullo, lo que le da un carácter más humano a la serie.

De Roma me gusta lo cuidado de la ambientación; estamos en una ciudad decadente y llena de contrastes: a diferencia de las clásicas películas de Romanos con sus fastuosos templos de marmol, vemos a los edificios de madera, las pintadas obscenas, los barrios bajos...



También me gusta el rigor histórico -con sus compresibles licencias al guión como la presencia de Octavio en Roma a la muerte de César- y lo cuidado de los personajes. Es fácil ponserse en la piel de Cicerón o Marco Antonio, y vivir en primera persona las décadas de la historia humana que más han capturado la imaginación de escritores posteriores.

Los actores ejecutan su papel de maravilla, aunque a mi me fascina especialmente la interpretación de Simon Woods de Octavio de adulto - como transmite la fría inteligencia del heredero de César- o la de James Purefoy de Marco Antonio: pese a sus evidentes defectos, se ofrece como un personaje más cercano y mundano frente a la "perfección" de Octavio.

En esta segunda temporada cobran más protagonismo los personajes no históricos (bueno, algo de histórico si que tienen: César menciona a Lucius Vorenus y Titus Pullo en La Guerra de las Galias), quizá por la desaparición obligada de personajes tan ricos como Cato, Pompeyo o el propio César. En consecuencia, se da más importancia a la trama de dichos personajes, hasta el punto de eclipsar a los acontecimientos históricos en algunos capítulos.

Puestos a poner peros, esperaba algunas escenas de exteriores más grandiosas (aún comprendiendo lo costosas que son; ha sido una serie de éxito y se lo podían haber currado un poco más), como la batalla de Actium. También huviera estado bien que pusieran mapas para indicar la ubicación de los eventos, y así poder ir haciendo un seguimiento de los personajes. Para los no versados puede dar la impresión de que Alejandría está al lado de Roma.

En cualquier caso, si sólo puedes ver una serie este año, Roma debería ser esa serie.

martes, 15 de mayo de 2007

Battlestar Galactica, temporada 3

Ya me he terminado de ver la tercera temporada de Battlestar Galactica (por fin!), y quería poner aquí mis impresiones.


La serie sigue su espiral descendente, y en general diría que es bastante aburrida. Lo que en la primera temporada empezó siendo un gran remake, se ha transformado en un culebrón pasteloso, monótono y rebuscado.

Las ideas iniciales del enfrentamiento hombre-máquina, y la odisea de lo que queda de la humanidad por encontrar la Tierra no son nuevas (Matrix, Terminator, Homeworld...), pero tienen su encanto, y sin duda son atractivas para los que nos gusta la Ciencia Ficción clásica.

Sin embargo, con la tercera temporada se continúa la trayectoria empezada en la segunda de alejamiento de la ciencia ficción hacia la mitología y la fantasía, con grandes dosis de politiqueo. Se disparan la referencias religiosas, y desaparecen los capítulos de acción.

También gana protagonismo la relaciones sentimentales entre los protagonistas, y aunque entiendo que en una serie tan larga es normal que los personajes vayan evolucionando y los vayamos conociendo mejor, ese toque sensiblero no pega en una serie "de acción" como Galactica (para eso mejor ver Mujeres Desesperadas, que te ríes más).

No todo es malo; me gusta el desarrollo de algunos personajes como el Dr Gaius Baltar, y el Coronel Saul, ya que es imposible catalogarlos como los "buenos" o "malos" de la película. Esa ambigüedad hace que produzcan simpatía (por lo menos a mi), y siempre esperas ver por donde van a salir en cada nuevo capítulo.

Tambíen hay algunos capítulos memorables, como el de la fuga de Nueva Cáprica, o el del juicio a Baltar.

A pesar de todo, a medida que iba avanzando en la temporada lejos de esperar ansiosamente el momemto de ver el capítulo siguiente, cada vez me costaba más y más dedicarle un trozo de mi precioso tiempo; ¡sólo mi cabezonería natural me ha permitido terminar la temporada entera!

En definitiva, estamos ante una serie que empezó como Space Opera y se está quedando en una opereta a la que vamos a dejar sin espacio en mi disco duro.

No veré la siguiente temporada.