viernes, 7 de marzo de 2008

The Cure en el Palacio de los Deportes


The Cure, el mitiquísimo grupo de Sussex tocó ayer en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid.

Una vez más, la noche empezó mal. Aunque llegamos con más de media hora de antelación, la cola para entrar era estratosférica, y tardamos más de una hora en entrar en el pabellón, por lo que nos perdimos cerca de 30 minutos de The Cure. La culpa es de una pésima organización que se empeñó en cachear a la gente a la entrada del recinto, y no supieron calcular el número de guardias necesario.
Al entrar, adiviné The Blood sonando y, efectivamente, la sangre me hervía: media hora de concierto perdida y ubicados en el lateral del pabellón, con una visibilidad casi nula y una acústica no mucho mejor.

Sonando Pictures of You decidimos buscar una mejor posición, y acabamos en el lateral opuesto al escenario, arriba del todo. Se vería poco, pero se oía bastante bien. Lullaby, Hot Hot Hot...las canciones ´se sucedían, pero el cabreo ahí seguía, sólo parcialmente moderado por el buen hacer de los Cure. "Relájate Santi", me decía, "procura disfrutar de la música".

Entonces llego el combo In Between Days, Just Like Heaven y Primary. Estas tres espectaculares canciones en sucesión, tan diferentes entre sí, consiguieron calmarme los ánimos y hacer que realmente empezara a darme cuenta del despliegue musical que estaba ocurriendo. Pude apreciar como mantiene intacta su voz el Robert Smith, pese a los años que va acumulando. Como Simon Gallup se peleaba con su bajo, sacándole ese sonido tan peculiar. Y como se iban sucediendo las canciones, intercalando temas más movidos con otros más largos y oscuros: Friday I'm In Love, Disintegration, Never Enough, Wrong Number, The Figurehead, One Hundred Years...

Yo ya estaba flipando "no me puedo creer que toquen canciones del Pornography y del Faith". Aún no sabía que lo mejor estaba por llegar: M, Play For Today y A Forest, seguramente las tres mejores canciones de mi disco favorito, el Seventeen Seconds. Tras la euforia forestal, que el público vivió a tope y donde una vez más el Gallup se recreó con su bajo, se retiraron (llevaríamos como dos horas y cuarto). Se habían ganado un pequeño descanso.

Entonces tiraron de sus dos primero discos, algo que si que no podía esperar: Three Imaginary Boys, Grinding Halt, Boys Don´t Cry, 10:15 Saturday Night, Fire In Cairo, Jumping Someone Else's Train, Killing and Arab. ¿Quíen me iba a decir que podría disfrutar en directo de esas canciones, que tanto marcaron el desarrollo de mi personalidad musical?

Tras otro breve descanso y la continua aclamación del público, salieron a tocar el Why Can´t I Be You?, canción movidita y alegre que puso la guinda al pastel. Un pastel de unas tres horas de duración, con una acertada selección de canciones (eché de menos a The Walk, Caterpillar Girl, The Love Cats o Close to me, a lo mejor las tocaron al principio aaaargh!) y una interpretación muy lograda. Cualquier rastro de cabreo está olvidado. Sin duda, los 40 euros mejor invertidos del 2008.


3 comentarios:

Zell0ss dijo...

pero.. y el concierto del otro dia?

santiiiii dijo...

Je je, ese te lo dejo a tí. Pásame tu crónica de reportero freelance y la cuelgo en el blog.

Vicki dijo...

Qué envidia! Ayer tocaron en Lisboa, pero no fui...
Al menos con este post, puedo sentir como si estuviese allí :)