lunes, 16 de agosto de 2010

Nicholas & Alexandra

“In Rasputin’s single, remarkable life, he represents not only the two sides of Russian history, half compassionate and long suffering, half savage and pagan, but the constant struggle in every soul between good and evil”
Escrito en 1967 como la biografía conjunta de Nicolás II, el último zar, y su esposa Alejandra de Hesse, en este libro ya se puede apreciar la maestría literaria e histórica de Robert K. Massie, que luego plasmaría en otras obras maestras como Pedro el Grande: Su Vida y su Obra o Castillos de Acero.

En 1894, al joven y poco preparado Nicolás Romanov...
“He was a man of narrow, special education; of strong and--unfortunately--unchanging conviction; of softspoken, kindly manner; and, underneath, of stubborn courage.”
...le cae el cetro del poder y, sin quererlo, se ve obligado a gobernar de forma autocrática al país más grande del mundo. Ayudado por su fiel Alejandra--con la que, inusualmente para la época, se casó por amor y no por motivos de estado--Nicolás irá curtiéndose en el poder, enfrentándose a situaciones difíciles en el ámbito político (la desastrosa guerra con Japón, la necesidad de crear la Duma con la Revolución de 1905 ante la presión reformista y, como colofón, la Primera Guerra Mundial) y trágicas en lo personal.

Cuando por fin los monarcas, a la quinta, tuvieron un hijo varón, la felicidad fue indescriptible.
“Across Russia, cannons roared, churchbells clanged and flags waved. Alexis was the first male heir born to a reigning Russian Tsar since the seventeen century. It seemed an omen of hope”
Sin embargo, el joven príncipe Alexis resultó ser hemofílico, esa traumática enfermedad genética e incurable, que hace que cualquier pequeño accidente sea una cuestión de vida o muerte (enfermedad compartida por el hijo de Massie, uno de los motivos que le llevaron a escribir este libro).


A partir de ahí vemos como gradualmente Alejandra se va transformando de jovial princesa a endurecida matrona, marcada gravemente por la enfermedad de su hijo:
“When I’m dead, it will not hurt any more, will it mama?”
Una enfermedad que abrió la puerta al inteligente, sibilino, libidinoso y corrupto Rasputin. Este monje con mirada hipnótica y aspecto desaliñado tuve la suerte--o la habilidad--de frenar un episodio especialmente grave de Alexis, se ganó la confianza ciega de la religiosa Alejandra y, poco a poco, se fue abriendo hueco en la corte imperial, hasta que, en plena guerra, llegó a convertir el gobierno ruso en un conjunto de títeres a su servicio.

La Duma pedía constantemente su cabeza, pero Nicolás--siempre escuchando a Alejandra--lo acababa defendiendo. La situación era insostenible, y acabó trágicamente con la Revolución y el final de los 400 años de historia de la dinastía Romanov.

La hemofilia trajo a Raputín, y este fascinante y revulsivo personaje, casi sin quererlo, minó el gobierno desde dentro, y dejó sentadas las bases para que la revolución bolchevique acabara triunfando.

Nicolas y Alejandra es un libro grande, que nos ilustra el lado humano de la vida de unos aparentemente altivos y lejanos monarcas y nos permite entender que la historia no sólo viene marcada por grandes batallas y conquistas.

8/10

2 comentarios:

Zell0ss dijo...

Siempre hecho de menos en la novela histórica que no haya mas tiburones con láseres. Es algo que nunca sobra, coño

Anónimo dijo...

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