
Contada como una serie de entrevistas a diferentes protagonistas de la guerra, World War Z parte con dos handicaps muy importantes desde el punto de vista literario: no hay protagonistas (o, mejor dicho, hay demasiados) haciendo imposible la creación de ese vínculo personaje-lector tan fundamental para poder disfrutar con plenitud una obra de ficción; además, el resultado final se conoce desde el principio: los zombies pierden.
Pese a todo, el libro puede resultar sorprendentemente entretenido si, como hice yo tras ver la estructura de la novela, te tomas la lectura como un conjunto de relatos cortos que comparten tema y escenario.
6/10